Historia de Cuaresma:
La alegría de aprender

Derechos y deberes

La doctrina social católica nos guía en nuestras vidas y trabajos. En este principio, Derechos y deberes, recordamos que cada persona tiene derechos básicos que hacen la vida verdaderamente humana. En correspondencia con nuestros derechos, todos tenemos deberes y responsabilidades entre nosotros, nuestras familias y la sociedad en general.

Una buena educación nos permite perseguir sueños y ayudar a las personas de nuestra comunidad. La familia de cada niña valora la educación y hace sacrificios para que sus hijos puedan ir a la escuela.

 

Mi padre trabaja todos los días para apoyarnos, y darnos la comida que necesitamos y para pagar la escuela con el dinero que gana.
– María Ana

María Ana comienza cada mañana agradeciendo a Dios por un nuevo día. Después de rezar y tomar un baño, ayuda a su madre a hacer tortillas antes de ponerse el uniforme y caminar a la escuela con sus dos hermanos menores.

“Me siento feliz cuando estoy estudiando”, dice María Ana, cuyas materias favoritas son matemáticas, ciencias y educación física. En la escuela, María Ana también aprende sobre las formas en que ella y su familia pueden mantenerse sanos, incluido el lavado de frutas y verduras antes de comerlas. Y, María Ana puede llevar algo de esa comida nutritiva a casa con ella, gracias al programa de almuerzo escolar de CRS.

María Ana está especialmente agradecida con su padre, Don Cristóbal, por trabajar duro para enviarla a la escuela. “Mi padre trabaja todos los días para apoyarnos, y darnos la comida que necesitamos y para pagar la escuela con el dinero que gana”.

El padre de Trinh, Vinh, está orgulloso de su hija. “Mi encantadora hija, Trinh, es sana, atlética y amada por sus amigos en la escuela. Espero que pueda ingresar a la universidad y ser un modelo a seguir para su hermana”.

“Mis padres no nos enviaron a la escuela”, dice Vinh. “Ahora, como padre, quiero que mis hijos sean educados para que puedan contribuir a nuestra comunidad”.

Trinh monta su bicicleta a la escuela todos los días. Le gusta el inglés, y su juego favorito es el tung bung, que se juega con una cuerda para saltar. Además de las asignaturas tradicionales, un programa especial de CRS enseña a los estudiantes cómo mantener seguras a sus familias y hogares cuando los tifones golpean la zona. Trinh comparte esta información con sus padres, y ahora están mejor preparados. Saben llevar a las vacas a un lugar seguro y alto, y colocar los alimentos en el estante superior para que no se mojen o pudran durante las tormentas.

“Ir a la escuela”, dice Trinh, “nos ayuda a entender más”.

Al igual que Trinh y María Ana, la familia de Yvone trabaja duro para enviarla a la escuela. Sus abuelos creen que tener una educación es una ventaja en la vida y quieren que todos sus nietos tengan la oportunidad de ir a la escuela. Su abuelo, Eliakim, vendió 42 cabezas de ganado para pagar la educación de sus hijos.

La abuela de Yvone, Patricia, dice: “Tengo el sueño de que mis hijos estudien y puedan hacer todo lo posible para ganarse la vida”.

REFLEXIONA

Imagina que viajas a la escuela con una de las niñas. ¿A qué hora te levantas por la mañana? ¿Cómo llegas a la escuela? ¿Qué ves en el camino?

Las personas siguieron a Jesús porque querían aprender de él. Sus propios discípulos lo llamaron “maestro”. ¿Qué has aprendido de Jesús? ¿Qué le enseñarías a otros acerca de Jesús?

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