Una historia de esperanza de Sierra Leona

Derechos y deberes

La doctrina social católica nos guía en nuestras vidas y trabajos. En este principio, Derechos y deberes, recordamos que cada persona tiene derechos básicos que hacen la vida verdaderamente humana. En correspondencia con nuestros derechos, todos tenemos deberes y responsabilidades entre nosotros, nuestras familias y la sociedad en general.

Un encuentro con Kumba

Waisa no pasó un solo día en la escuela. Cuando era joven, nadie pensó que las niñas deberían recibir una educación. Además, había trabajo por hacer. Ella ayudó a sus doce hermanos en la parcela de su familia. Ella era responsable de ayudar a su madre a vender carne a sus vecinos.

Ahora, las cosas han cambiado en Sinkunia, una ciudad en el norte de Sierra Leona. Waisa sabe la importancia de la educación—especialmente para las niñas. “Si hay educación, Sierra Leona se desarrollará”, dice ella. “Nuestros estudiantes se asegurarán de eso”.

Es por eso que Waisa insiste en que su nieta de 12 años, Kumba, asista a la escuela cercana patrocinada por CRS, para que pueda aprender a hacer una diferencia en su comunidad y su país. Además, a través del nutritivo almuerzo que CRS brinda a cada estudiante todos los días, Kumba y sus compañeros de clase pueden enfocarse en sus estudios y no en su hambre.

La materia favorita de Kumba son las matemáticas porque le gusta el desafío. Y cuando completa su educación, quiere ser enfermera. Una enfermera, dice Kumba, ayuda a curar a los enfermos, y si hubiera más enfermeras en Sinkunia, las que se enfermen no tendrían que irse de la ciudad para recibir atención médica.

Waisa está orgullosa de su nieta y continúa trabajando duro para apoyarla. Sin sombra del sol, Waisa se preocupa por el jardín de la familia, regando berenjenas, tomates, cebollas y más para cosechar y vender en las calles de Sinkunia. Kumba ayuda también, visitando el jardín todos los días después de la escuela.

“Estoy feliz de poder mantener a mis hijas y nietas, incluso a través de la universidad”, dice Waisa. Con una sonrisa, agrega, “sé que las niñas educadas ayudan a sus padres y a sus comunidades”.

Comparte el viaje: Una buena educación no solo beneficia al estudiante. Beneficia a la familia, la comunidad y el bien común, permitiendo que las personas prosperen sin necesidad de abandonar su hogar.