As we begin the holiest week of the year, we take time to prepare ourselves for the celebration of Easter. We spend time reflecting, or thinking, about what we have learned by sacrificing for others, how it feels, and who we are helping. We think about going without and how some people go without food, not by choice, but by necessity—because there is little or nothing to eat.

Al comenzar la semana más sagrada del año, tomemos tiempo para prepararnos para celebrar la Pascua. Reflexionemos sobre lo que hemos aprendido sacrificándonos por los demás, cómo se siente, y a quién estamos ayudando. Pensemos en el ayuno que hacemos y cómo algunas personas se quedan sin comer, no por elección, sino por necesidad.

 

Tomó Jesús los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Asimismo, repartió los dos pescados entre todos.

—Marcos 6,41

A Jesús le gustaba comer con amigos. Una y otra vez en la Sagrada Escritura, vemos a Jesús a la mesa, hablando con amigos y desconocidos por igual. Invita a todos a la mesa, pues ahí tienen un lugar y deben satisfacer su hambre. Los últimos días de su vida no fueron diferentes. Durante la Última Cena, Jesús desafió a sus discípulos a ayudar a otros. Cuando les lavó los pies, les recordó que fueron llamados a servir a los necesitados.

Escuchamos el mandato de Jesús de alimentar a los hambrientos, mientras multiplica los panes para la muchedumbre, o simplemente cuando comparte el pan con amigos. Jesús nos invita a compartir lo que tenemos con todas las personas, nuestra familia humana global.

Hemos pasado estos 40 días de Cuaresma aprendiendo sobre familias que son muy diferentes y, sin embargo, de alguna manera, muy similares a la nuestra. Hemos pensado en la comida y cómo afecta varias diversas partes de nuestras vidas, desde nuestra salud hasta nuestra capacidad para ir a la escuela y aprender. Y hemos pensado en lo que significa tener hambre en nuestro mundo hoy y cómo podemos y debemos responder.

Mientras nos preparamos para la Pascua, tómate un tiempo con tu familia y hablen sobre lo que han aprendido de estas historias y actividades, y sobre lo que Trinh, Yvone, María Ana y sus familias te han enseñado.

Sus historias de esperanza celebran las muchas vidas que nuestra jornada cuaresmal ha tocado. Lo que hicimos para la Cuaresma cambia vidas, tanto en nuestra comunidad como en nuestro mundo.

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¿Cómo esta jornada de Cuaresma con Plato de Arroz de CRS ha cambiado tu vida?

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