Dar limosna
Cómo esta práctica cuaresmal transforma vidas
Camino de Cuaresma
A medida que continuamos nuestro camino de Cuaresma con el Plato de Arroz de CRS, dar limosna es una forma de demostrar amor al compartir lo que tenemos con nuestras hermanas y hermanos.
Tómate unos momentos para reflexionar sobre el significado de dar limosna y sobre cómo la parábola del buen samaritano nos invita a dar de nosotros mismos durante la Cuaresma.
¿Qué significa dar limosna?
Junto con la oración y el ayuno, dar limosna es una forma de vivir el llamado a amar a nuestro prójimo, especialmente a las personas que viven en la pobreza o en situaciones vulnerables. Esta práctica tiene sus raíces en las Escrituras y en la doctrina social de la Iglesia Católica, y es una de las tres prácticas tradicionales de la Cuaresma.
A través de la oración, dirigimos nuestro corazón hacia Dios y reflexionamos sobre las necesidades del mundo. A través del ayuno, hacemos sacrificios y dejamos espacio para los demás. Al dar limosna, ponemos nuestra fe en acción al compartir lo que tenemos con misericordia, justicia y amor.
La limosna puede adoptar muchas formas. Puede ser dinero o bienes entregados a personas necesitadas, actos de misericordia o caridad, o sacrificios ofrecidos por el bien de los demás. Cuando damos limosna, seguimos el llamado de Cristo a amarnos unos a otros y a cuidar de quienes más lo necesitan. Los católicos recurrimos el Catecismo, que señala que dar limosna es «un testimonio de caridad fraterna» y «una obra de justicia agradable a Dios».
¿Por qué es importante dar limosna en Cuaresma?
Dar limosna transforma vidas: las nuestras y las de nuestras hermanas y hermanos en todo el mundo. A través del Plato de Arroz de CRS, tu limosna se convierte en un signo concreto de fe y amor al prójimo. Ayuda a proporcionar alimentos, agua, educación y oportunidades a familias y comunidades en todo el mundo y aquí en nuestro país. Al dar, recordamos que somos una sola familia humana, llamada a cuidarnos unos a otros.
Da limosna
Tu limosna ayuda a proporcionar alimentos, agua, educación y oportunidades para que los niños, las familias y las comunidades puedan prosperar. Mientras das, continúa tu camino de Cuaresma con oración y reflexión.
Reflexión: El buen samaritano
La parábola del buen samaritano nos ayuda a comprender nuestro llamado a servir, cuidar y dar. El samaritano no solo se detiene para ayudar al hombre que está al costado del camino, sino que también le deja al posadero estas palabras —y unas cuantas monedas—: «Cuídalo. Si gastas más de lo que te he dado, te lo reembolsaré a mi regreso». De esta manera, da libremente y sin reservas, compartiendo lo que tiene con la persona que lo necesita y con quien ayuda a cuidarlo.
Este tipo de entrega refleja el amor de Dios, que se comparte libremente y en solidaridad con los demás. Una forma sencilla de dar limosna durante la Cuaresma es apartar cada día una pequeña ofrenda en tu Plato de Arroz como recordatorio de compartir lo que tienes. Juntos, continuamos este camino de compasión a través de la oración, mientras caminamos con Cristo y reflexionamos sobre su sacrificio.
Formas de utilizar esta reflexión
Esta reflexión se puede utilizar en diversos contextos para ayudar a las personas a relacionar la práctica de dar limosna con la oración, el sacrificio y el cuidado de los demás durante la Cuaresma.
Para las familias:
Lean juntos la reflexión después de la cena o antes de la oración. Inviten a cada persona a mencionar un pequeño sacrificio que pueda hacer esta semana y a colocar una ofrenda en el Plato de Arroz.
Para las aulas escolares:
Vean juntos el video del buen samaritano y pregunten a los estudiantes qué aprendieron sobre la compasión. Invítenlos a elegir una forma de ayudar a los demás a través de la oración, el sacrificio o la generosidad.
Para las parroquias:
Compartan la reflexión durante una reunión parroquial, una sesión de formación en la fe, un grupo pequeño o un encuentro de Cuaresma. Utilicen una pregunta para fomentar la conversación y luego animen a los participantes a dar a través del Plato de Arroz de CRS.
Ejemplos de preguntas para la conversación:
- ¿De qué manera nos invita Dios a compartir lo que tenemos en esta Cuaresma?
- ¿Qué pequeños sacrificios podemos ofrecer juntos?
- ¿Cómo pueden nuestras ofrendas convertirse en una señal de esperanza para los demás?
Esta Cuaresma: un camino a seguir
En esta Cuaresma, dar limosna es una forma de vivir nuestro llamado a ser buenos samaritanos. A medida que avanzamos desde el Miércoles de Ceniza hasta la Semana Santa y la Pascua, estamos invitados a compartir lo que tenemos para que nuestras ofrendas se conviertan en señales de esperanza para los demás.
Cómo utiliza CRS las limosnas
Durante más de 50 años, las limosnas de Cuaresma entregadas a través del Plato de Arroz de CRS han apoyado programas que previenen el hambre y la pobreza en todo el mundo. El 75% de las donaciones ayuda a apoyar el trabajo de CRS en más de 90 países. Para conocer más sobre las familias y comunidades que se benefician de tus limosnas, explora estas historias de esperanza de Cuaresma de Etiopía, Honduras y Líbano. El 25% de todas las limosnas del Plato de Arroz de CRS permanece en cada diócesis de Estados Unidos para apoyar los esfuerzos locales contra el hambre y la pobreza. Cada diócesis utiliza estos fondos de manera diferente. Ponte en contacto con tu diócesis para conocer cómo se utiliza ese 25%.
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