Llamado a la familia, la comunidad y la participación

La doctrina social católica nos guía en nuestras vidas y trabajos. En este principio, Llamado a la familia, la comunidad y la participación , recordamos que el ser humano es ser social por naturaleza-nos necesitamos mutuamente. Nosotros, al igual que los primeros discípulos, estamos llamados a unirnos y crecer como comunidad, ya sea que esa comunidad esté en nuestra aula, lugar de trabajo o en la familia.

Un encuentro con María

María de la Luz recuerda lo que fue crecer en Ejido Hidalgo, México. “Decíamos que eramos ricos porque teníamos un montón de maíz, frijol y animales”. Pero ahora, con pocos empleos e incluso menos lluvia, los jóvenes—incluyendo los hijos de María—están abandonando la comunidad en busca de una vida mejor.

Para ayudar a familias como la de María, CRS puso en marcha un proyecto de invernadero que empodera a las mujeres con un trabajo significativo y a la comunidad. Las mujeres visitan sus invernaderos comunitarios para crecer cactus para vender—pero también van por mucho más. “En los invernaderos, nos reímos, conversamos, pasamos tiempo juntas. A veces dejamos nuestros hogares enojadas o tristes. Pero luego empezamos a trabajar con las plantas, y se nos olvida. Platicando, riendo—nos olvidamos de nuestros problemas por un tiempo”, dice María.

A medida que crecen los cactus, así también las oportunidades económicas. “No creíamos que ibamos a llegar tan lejos. Es mucha alegría, mucha emoción al ver tantas plantas florecer”.

Los cactus florecientes no son las únicas cosas que le dan orgullo a María. A pesar de que viven lejos, todavía se mantiene cerca de su familia. “Doy gracias a Dios que me dio todos mis hijos y nietos”, dice ella. “Ellos me dan fuerza y ánimo para trabajar duro. Mis hijos llaman y dicen, ‘No te rindas, Mamá. Ten fe en Dios’”.

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